Presentación del libro “Paisajes Fortificados”
El próximo jueves día 22 de diciembre, a las 19,30 horas tendrá lugar en el Centro Excursionista de Valencia, la presentación del libro “Paisajes Fortificados. Torres, murallas y castillos en tierras valencianas”.
Del autor de este blog, y con fotografías compartidas con Susana Márquez, el próximo jueves tendrá lugar en el Salón de Actos del CEV, Plaza de Tavernes de Valldigna, nº 4, la presentación del libro de gran formato “Paisajes Fortificados. Torres, murallas y castillos en tierras valencianas editado en castellano y valenciano por Edicions Bromera. José Manuel Almerich, autor con esta obra de 23 libros sobre el patrimonio cultural y natural valenciano, aborda en este trabajo la visión geográfica del paisaje de la defensa. Un paisaje creado por el hombre, desde todas las culturas que han pasado por nuestras tierras, para defender lo único que le era propio: la libertad.

Castillo de Miravet. Desierto de las Palmas
El monarca aragonés Jaime I cuando llega a las tierras valencianas con afán de conquistarlas e incorporarlas a los reinos cristianos, se queda asombrado ante un escenario inquitante donde infinidad de castillos y fortalezas dominaban los valles desde lo alto de las cumbres. Encaramados en las cimas de las montañas, vigilando el territorio, guardando a sus habitantes y ganados en caso de peligro, cientos de castillos roqueros hacían imposible la conquista si no era a base de pactos “Mentres menjar haguessen” comenta en su Crónica haciendo incapie en que si tuviesen agua y comida suficiente, jamás podrían ser asaltados. Fortalezas como la de Jàtiva, Alcalá, Onda, con trescientas torres, o los castillos de las montañas de Alicante, eran verdaderamente inexpugnables y sucumbieron solo, por largos asedios y pactos de rendición.
La mayor parte de los castillos valencianos son de origen almohade. Muchos de ellos ya se encuentran en ruinas cuando Jaime I llega al territorio porque fueron levantados ante el peligro de las nuevas invasiones norteafricanas como las de los almorávides, y frente a las razzias de los reinos cristianos incluidas las tropas del Cid que saqueron valles enteros. Con la desintegración del Califato de Córdaba, los reinos taifas que surgieron a raiz del fin de Al Andalus, construyeron también muchas fortificaciones.
A lo largo de nuestras excursiones a pie o en bici, siempre los castillos vigilan nuestros pasos. En cuanto rebasamos algún collado o valle por su cabecera, allí está la fortaleza que en su día, controlaba los caminos y ejercía de protección frente a las invasiones. Los castillos son parte del paisaje valenciano, y prácticamente no hay ninguna población que no tenga, o haya tenido, alguna torre, castillo, fortaleza u otro tipo de elemento defensivo.
En este libro, José Manuel Almerich es autor de los textos y de gran parte de las fotografías. Muchas de ellas utilizando como medio la bicicleta de montaña, como en el caso de los castillos de la Calderona o Espadán. También las rutas de la vall de Pop y del centro de BTT de Cofrentes sirvieron de inspiración al autor, hasta el punto que la misma portada del libro es el castillo de Cofrentes, realizada un día en el que buscábamos la imagen ideal para la portada de la guía del Centro de BTT el Valle.
Hay que saber mirar con atención para escuchar lo que nos transmite el paisaje. Y el paisaje, las gentes y las construcciones rurales tienen mucho que transmitirnos porque, cada una de sus piedras encierra una historia fascinante.
Os invito, como no, a la presentación del libro el próximo día 22, pero también a aprovechar sus indicaciones para enriquecer cada excursión con visitas a nuestros monumentos castrales. Porque en muchas de la excursiones pasamos por fortalezas que han sido acondicionadas para su visita, y en algunos casos, con horarios para poder seguir las explicaciones de un guía. Espadan, Calderona, Mariola, el valle del Vinalopó o el mismo río Mijares están salpicados de torres y castillos que forman parte del paisaje, que son en realidad, una prolongación de la misma montaña.

Castillo del Real entre Marines Vell y Olocau. Sierra Calderona
Los castillos solitarios, alejados de los pueblos, encaramados a cotas imposibles, han sido en este libro rescatados del olvido porque son lienzos de nuestra memoria colectiva. Defendían a la sociedad rural de las incursiones que pretendían hacerles exclavos, y avisaban a otras poblaciones por medio de señales de que había peligro a la vista. Antes de la conquista, y a pesar de la escasa superficie de que disponían, adaptada a la orografía del terreno, permitieron frente a los invasores un pequeño margen de negociación, y una defensa integral para no perder la condición de campesinos libres.
La costa que fue durante siglos, línea de frontera, estuvo abierta a invasiones e incursiones piratas que saquearon las ciudades costeras y las pequeñas villas de pescadores. El afán de capturar esclavos para galeras, apropiarse de botín y bienes ajenos, secuestrar a sus habitantes a fin de cobrar un rescate, hicieron muy insegura la vida junto al mar y durante siglos, el miedo estaba presente de forma permanente en la población. La construcción de torres de guaita (vigía) a lo largo de todo el litoral mediterráneo tenían como función, avisar del peligro que venía por mar. Las torres también formaron parte del paisaje litoral en aquellos siglos, con largas playas inhabitadas y solitarias, excepto en las ciudades amuralladas como Peñíscola, Denia, Sagunto o Santa Pola.
Tenemos un patrimonio irrepetible y único que jamás me cansaré de divulgar. El paisaje fortificado que tanto inquietaba a los cristianos, ahora es un valor añadido a nuestro turismo. Su visita justifica, en muchas ocasiones, una mañana de excursión tanto a pie como en bici, y sus restos son parte de nuestra historia. El este penínsular, desde la torre de la Horadada, hasta las murallas de Vinaroz, ofrecía la mayor densidad de fortificaciones de toda la zona oriental de Al Andalus.
Las fortalezas valencianas, de diferentes orígenes y distintas épocas, constituyen una parte importante de nuestro legado histórico y la arquitectura de la defensa forma parte de nuestro paisaje. Somos tierra de castillos, de roca y de frontera, consecuencia de la diversidad de culturas y del aislamiento de grupos sociales a veces con un sentimiento muy fuerte de territorialidad y defensa de su libertad frente a los continuos ataques, incursiones piratas e invasiones.
Desde los pueblos íberos hasta los palacios fortificados, la historia del pueblo valenciano es la historia de conquistas y reconquistas, de temores y de soberanía, de la lucha constante por la defensa del territorio, un territorio complejo y segmentado, anhelado por todos los pueblos que se disputaron el control de la costa y las montañas del interior.
Paisajes fortificados es una obra de utilidad extraordinaria para conocer esa diversidad patrimonial y paisajística, a menudo desconocida, que nos caracteriza como valencianos. Un recorrido sugerente y evocador, un viaje por los escenarios más insólitos y atractivos del paisaje de la defensa, desde las iglesias y ermitas fortificadas, hasta las ciudades amuralladas pasando por las torres vigía y los castillos encumbrados en lo alto de las rocas. Una obra imprescindible que nos traslada a los orígenes de nuestra personalidad como pueblo y como sociedad.
Textos y fotografías: José Manuel Almerich
Temas: Castillos, Fortalezas, Libros, Presentaciones, Torres Vigía
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José Manuel Almerich
Escritor, geógrafo y ciclista de montaña, José Manuel Almerich es un apasionado de la bicicleta por caminos forestales y divulgador por naturaleza del patrimonio rural valenciano. Viajero incansable, ha publicado [...]



















