Bicicleta a partir de los cincuenta. Hay que escuchar a nuestro cuerpo


Hay que seguir practicando deporte pero sin obsesionarse y con moderación

Ana Burgos, campeona de Europa de triatlón llegó a sus primeras olimpiadas cuando tenía 36 años. En Pekín ya tenía cuarenta y tantos. Años después, en otros campeonatos ya estaba cerca de los cincuenta. Aún este año compite de vez en cuando, e incluso ha conseguido algún subcampeonato por relevos, pero ella lo tiene claro: a partir de los cuarenta, hay que tomarse el deporte con tranquilidad, y lo que es más importante, disfrutar y pasárselo bien.

1366798575_793511_1366798717_noticia_grande ana burgosHacemos deporte por muchas razones, pero cada persona tiene que encontrar la suya, y entre todas las razones hay una que destaca por encima de todas, llegar a la vejez en forma y alargar la vida. Han pasado los años en los que nuestro cuerpo lo podía aguantar todo; éramos capaces de realizar grandes esfuerzos, sufrir por encima de lo imaginable, alcanzar cotas de altura y poner a tope nuestro corazón. Ahora la recuperación cuesta más, el cuerpo no se adapta como antes y además las lesiones cuestan más de curar y puede peligrar nuestra salud.

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Cuando observamos a los corredores en las carreras populares, a los ciclistas de montaña o carretera esforzarse por encima de sus posibilidades, obsesionarse con llegar el primero y “picarse” con el resto de amigos para demostrar que seguimos siendo los mejores, vemos que esto no tiene ningún sentido y las consecuencias pueden ser más graves de lo que parece sobre todo cuando entremos en la madurez. A partir de los cincuenta el descanso es fundamental tras el esfuerzo, que debe ser más moderado. Es básico tener autocontrol y sobre todo, conocer nuestras limitaciones.

Robert Marchand, who is 102 years old, rides to beat his own hourly record on January 31, 2014 at the national Velodrome of Saint-Quentin-en-Yvelines in Montigny-le-Bretoneux.  AFP PHOTO / LIONEL BONAVENTURE  CYCLING-FRA-ELDERLY-OFFBEAT

Robert Marchand, who is 102 years old, rides to beat his own hourly record on January 31, 2014 at the national Velodrome of Saint-Quentin-en-Yvelines in Montigny-le-Bretoneux. AFP PHOTO / LIONEL BONAVENTURE
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Sin pretender llegar a un deporte de alto nivel, la tendencia en muchas ocasiones errónea, es tratar de alargar cada vez más la vida deportiva. No queremos decir en absoluto que dejemos de hacer ejercicio, para nada, puesto que la práctica regular y moderada constituye el mejor medio para la prevención de enfermedades cardiovasculares, pero a partir de cierta edad, hay que practicar nuestro deporte con cabeza.

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Hay una serie de normas fundamentales que debemos seguir para poder seguir haciendo ejercicio con seguridad. Primero que nada, realizarnos un chequeo médico; tenemos que asegurarnos que el corazón esté sano y que los ejercicios no nos puedan producir arritmias u otras alteraciones que pueden haber pasado inadvertidas. Par ello deberemos realizar una prueba de esfuerzo y una exploración física completa con electro incluido.

En segundo lugar, aunque la práctica de la bici o el footing puede hacerse todos los días, es conveniente tomarse uno o dos días de descanso. El Dr. José Calabuig, especialista en medicina deportiva, nos comenta que hay que escuchar al cuerpo. “Si sufrimos lo estamos haciendo mal y ponemos en riesgo nuestra salud. En un momento determinado, podemos realizar un ejercicio intenso como subir un puerto de montaña en bicicleta, pero no más de diez o quince minutos. Forzar más, sobre todo para personas no habituadas, es contraproducente”.Un reciente estudio publicado en Dinamarca, asegura que aquellos que siguen practicando deportes intensos a una edad avanzada, pueden tener una esperanza de vida incluso menos que los sedentarios.

En tercer lugar, es fundamental escuchar al corazón. En este caso, a partir de los cuarenta sobre todo en los hombres, se incrementa la posibilidad de sufrir lesiones cardiovasculares. Hay una serie de mensajes del cuerpo claros en este sentido: si tenemos algún tipo de molestia en el pecho cuya intensidad aumenta con el esfuerzo, si tenemos sensación de fatiga desproporcionada cuando realizamos alguna actividad como la subida de una cuesta, alteraciones del ritmo cardiaco o incluso sensación de pérdida de conocimiento, hay que moderarse o parar, ya que son síntomas que nos indican algún problema.

En cuarto lugar, hay que empezar, si es el caso, haciendo ejercicio poco a poco y con sentido común, más aún si antes no hemos realizado ningún deporte. Los médicos coinciden es que como término medio son adecuadas un par de horas en bicicleta, andar a paso rápido hasta tres horas, correr como máximo una hora y en el caso de la natación, hasta 45 minutos.

En quinto lugar hay que cuidar la espalda: es fundamental. La espalda es una de las partes del cuerpo que más sufren a lo largo de nuestra vida, y muy en especial, a los que practicamos ciclismo. Con los años, nos vamos encorvando hacia delante debido a que la musculatura de la parte frontal del cuerpo es más fuerte. Aunque hay aparatos en los gimnasios que permiten fortalecer la espalda, también hay una serie de ejercicios que podemos hacer en cualquier lugar como es el pegar el cuerpo lo más posible a la pared, tocándola con los talones, la parte posterior de la rodilla, las nalgas, toda la espalda, los hombros tirando hacia atrás y la cabeza mirando al frente. Hay que abrir los brazos, los codos y el dorso de las manos también pegadas a la pared. Con tan sólo cinco minutos al día se consigue el objetivo de enderezar la espalda, y además según nos indica el Dr. Calabuig, habremos conseguido fortalecer la musculatura de la espalda ya que estiramos unos músculos que tienen tendencia a contraerse. Este ejercicio también se puede hacer en el suelo, sobre una colchoneta.

Y como sexto y último consejo, práctica la fuerza. Según los médicos, a partir de los 30 años la fuerza disminuye de manera notable. Si no se hace ejercicio, hacia los 75 años puede reducirse tanto que a la persona le costará levantarse de la cama o el sillón. Por eso es fundamental hacer ejercicios de fuerza. No se trata de meterse en un gimnasio y comenzar a levantar peso a lo bruto, esto es contraproducente, pero podemos coger cualquier paquete en casa, una botella de dos litros por ejemplo, o un par de kilos de arroz, y levantarlo con el brazo estirado repitiendo este movimiento durante 15 minutos. Así lograremos tener una buena masa muscular que arrope las articulaciones.

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Tengamos en cuenta que los atletas y los deportistas profesionales no dejan la competición porque se sientan mal físicamente, sino porque todo tiene su fecha de caducidad, y es el cuerpo más que la edad lo que nos marca el límite. Podemos tener fuerza mental suficiente para seguir sufriendo, pero es innecesario. A veces vemos a los corredores maratonianos con la cara desencajada, o incluso todos tenemos conocidos que se han obsesionado con estas competiciones y se esfuerzan excesivamente por lograr retos aunque no sean profesionales, poniendo el cuerpo al límite y en riesgo su salud. Hay que seguir practicando la bicicleta, la natación y el gimnasio para mantener los músculos, pero sin estresarse. Hay profesionales que desean retirarse para volver a disfrutar. Como dice el Dr. Calabuig, hay que divertirse con el deporte, no matarse con él.

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José Manuel Almerich

José Manuel AlmerichEscritor, geógrafo y ciclista de montaña, José Manuel Almerich es un apasionado de la bicicleta por caminos forestales y divulgador por naturaleza del patrimonio rural valenciano. Viajero incansable, ha publicado [...]

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