Para mantenernos en forma


Mantener una buena forma física es una garantía de que nuestras inmersiones serán más placenteras y saludables. Veamos algunas peculiaridades fisiológicas del buceo y recomendaciones de ejercicios.

El buceo no es una actividad que exija grandes requerimientos físicos.  Por su nivel de esfuerzo  y en función del tipo de contracción muscular  está clasificado como ejercicio de moderadas demandas estáticas y bajas demandas dinámicas, considerándose una actividad de tipo mixto en la que se combinan la actividad dinámica y la estática.

Hemos visto que para bucear es suficiente contar con un buen estado de salud pero es también muy recomendable cuidar nuestra capacidad física y mejorar el rendimiento de nuestro organismo para disminuir el cansancio y aumentar la resistencia. Tenemos que trabajar entonces los diferentes sistemas orgánicos implicados.

La bici es sana y divertida

A nivel del aparato respiratorio y considerando que durante la inmersión se producen modificaciones de la ventilación con una espiración activa  y   una respiración más lenta que conllevan una modificación del patrón ventilatorio y que requieren en definitiva de un mayor esfuerzo del sistema respiratorio, debemos buscar con el ejercicio el potenciar la musculatura respiratoria para conseguir una buena función de este sistema.

A nivel del aparato cardio-circulatorio, en el buceo vamos a experimentar cómo nuestro organismo se ve forzado a adaptarse al frío ya que aún en verano y con agua templada, ésta siempre va a estar por debajo de los 35º y por tanto de la temperatura corporal,  lo que en mayor o menor medida nos producirá una disminución del ritmo cardiaco o bradicardia incluso por el mero contacto de nuestro rostro con el agua. Con el acondicionamiento físico vamos a procurar mejorar el gasto cardíaco y la vascularización así como la redistribución de la sangre hacia el circuito pulmonar y los músculos activos.

Correr sin prisas

El entrenamiento físico adecuado  para ello incluye por ejemplo  actividades como la carrera (no es necesario ser un fondista ni un sprinter, basta con correr al trote), la bicicleta o la natación con tiempos e intensidades moderadas que iremos incrementando progresivamente.

A nivel de los músculos y huesos, en el buceo vamos a hacer un uso más intensivo de los músculos encargados del desplazamiento en el agua, principalmente los miembros inferiores en los que se ven implicados los músculos de la cadera y de los tobillos y los encargados de mantener la postura horizontal de navegación que afectan a la musculatura de la espalda y el abdomen por lo que es interesante el fortalecimiento de estos grupos musculares con ejercicios como los abdominales rectos y oblícuos, ejercicios de columna lumbar y también otros específicos de la musculatura de la pierna como isquiotibiales y cuádriceps que pueden evitarnos la tan temida rampa.

Una rampa siempre es comprometida

Estos ejercicios específicos de nuestra actividad, que pueden requerir del asesoramiento de un monitor se han de complementar con las recomendaciones generales de cuidado de nuestro cuerpo mediante  una dieta equilibrada y  el evitar o reducir  hábitos tóxicos como fumar, beber  alcohol etc.  Nuestro cuerpo y nuestras inmersiones lo agradecerán.

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Categorías: Actividades, Comunitat Valenciana, Escuela de buceo
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Comentarios

  1. 01 30 enero, 2013 | Darién Montes |

    Rafa, ya te extrañaba, tus recomendaciones son importantes. Aún cuando no soy submarinista de actividad en el agua marina, como son vuestros ejemplos, me da curiosidad si estando inmerso y sobreviene un calambre a cualquier nivel del cuerpo, ¿cómo hacer para salir de éstos? Gracias y como siempre un gran abrazo. Saludos a la Comunitat…

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    • 02 Rafa Martos 3 febrero, 2013 | Rafa Martos |

      Hola Darién, me alegro que te haya gustado post. Los submarinistas podemos sufrir a veces de un calambre, generalmente en las piernas, como consecuencia entre otros motivos, del agotamiento al que podemos someterlas por el aleteo. Un buen modo de resolver el molesto problema es interrumpir el aleteo y tras avisar a nuestro compañero de inmersión, cogernos de la punta de la aleta correspondiente a la pierna del calambre para estirarla mientras que con la otra mano masajeamos la zona. Es precisamente lo que está haciendo la buceadora de la fotografía.
      Conseguiremos que el tirón muscular o rampa como también llamamos desaparezca y poder regresar aleteando aunque procurando no forzar más esa zona.
      Un saludo amigo venezolano.

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Rafa Martos

Rafa MartosTécnico Deportivo en AA.SS, Instructor de buceo y fotógrafo submarino, autor de publicaciones divulgativas de buceo y snorkel, editó el libro Buceo en la Costa Blanca y es [...]

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