Con el agua…como chocolate


No siempre que nos sumergimos podemos disfrutar de una buena visibilidad. A veces hay que afinar la puntería para acabar bien.

La visibilidad, o mejor dicho, la falta de visibilidad es una de las mayores frustraciones para un buceador. ¿Quién no se ha sumergido y se ha encontrado el agua como chocolate?  La turbidez del agua hace la inmersión incómoda, deslucida y un punto más inquietante ya que el esfuerzo para orientarnos se multiplica hasta el punto de que puede resultar mejor abortar y dejar el buceo para otro día. Pero claro, cuando nos hemos venido desde lejos, nos hemos pegado el madrugón y hecho un montón de kilómetros, si encontramos la mar tranquila en superficie, es decir, sin oleaje ni fuertes vientos, probablemente caigamos en la tentación de lanzarnos al agua y torear el bicho como sea. En otras ocasiones la turbidez, sin llegar a ser disuasoria, sí que es considerable y aunque puede permitir la inmersión si contamos con la suficiente experiencia y conocimientos, requerirá que afinemos nuestros sentidos y pongamos en práctica las técnicas que seguro habremos aprendido bien en cursos, bien a lo largo de nuestras inmersiones.

Los colores chillones son más visibles

Los colores chillones son más visibles

Lo recomendable es abordar este tipo de inmersiones en algún sitio que conozcamos bien, que hayamos repetido tantas veces que casi inercialmente podamos recorrer. La reducida visibilidad no es algo que podamos corregir con una buena fuente de luz, como en las inmersiones nocturnas. Es más, la luz nos multiplicará la sensaciones de turbidez al crear infinitos haces que se reflejan en las partículas en suspensión. Por tanto, luz para orientarse no, si acaso una luz de posición que permita a los compañeros saber por dónde andamos.

La luz hará más fácil que nos vean

La luz hará más fácil que nos vean

Algunos guías de centros de buceo tienen la sana costumbre de calzar una aleta de cada color, ámbas de tonos llamativos, para que resulte más fácilmente visible (es sorprendente la eficacia de este detalle) y sobre todo identificable la figura del guía cuando hay un revuelo de buceadores por ahí. De hecho; la poca visibilidad aconsejará que el grupo vaya bien compacto, que nos juntemos más de lo habitual; en ocasiones será incluso conveniente unirnos físicamente a través de un cabo o join line como también se conoce para evitar perdernos.

Aletas bicolor para estar bien identificado

Aletas bicolor para estar bien identificado

Por supuesto que la falta de visibilidad aconseja que el recorrido sea corto, que nos centremos en disfrutar de lo que podamos ver en las proximidades, sin abarcar grandes distancias que sólo van a multiplicar las dificultades para regresar al punto correcto. Además, es probable que tengamos que usar la brújula, ese complemento que debe conocer y manejar bien cualquier buceador y que nos sacará de dudas cuando no tengamos claro si vamos mar adentro o ya estamos saliendo. El uso de otros recursos como un cabo guía durante todo el recorrido, propio del buceo en cuevas, pecios etc,no parece muy adecuado para un buceo convencional aunque si hace falta tampoco dudaremos en emplearlo.

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Categorías: Buceando por la Comunitat, Escuela de buceo
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Rafa Martos

Rafa MartosTécnico Deportivo en AA.SS, Instructor de buceo y fotógrafo submarino, autor de publicaciones divulgativas de buceo y snorkel, editó el libro Buceo en la Costa Blanca y es [...]

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