Una tarde de kite en el spot del Papa Luna


La provincia de Castellón posee muchas playas para disfrutar del kite, una de ellas es la de Peñíscola, navegar en sus cristalinas aguas junto al viejo castillo del Papa Luna es un regalo para la vista que desde el agua te permite disfrutar de una estampa privilegiada y única.

Despegue de una cometa en la playa Norte de Peñíscola con el impresionante Castillo del Papa Luna al fondo

Una vez al mes suelo viajar hasta Barcelona para visitar a mis suegros y si la previ es buena meto todos los bártulos del kite en el maletero por si de camino hago una paradita en alguno de los spots de la provincia de Castellón y me pego una buena navegadita con mi mujer.

Con el fin de asegurarme decidí llamar a mi amigo Tomás De Rosa, un veterano castellonense, experto conocedor de todos los spots de esta provincia que no va a ningún sitio sin su busca de viento. Al principio me recomendó la playa de Benafelí de Almassora justo antes de Castellón porque la previ daba vientos del sur pero a medida que iba avanzando la mañana este no terminaba de entrar en ese estupendo spot del que ya os hablaré en otro momento y me recomendó que fuera al spot de Peñíscola, un magnífico sitio ya que es una playa enorme de arena dorada con un imponente castillo que convierte la navegación en un auténtico placer para la vista.

Era un día soleado y muy caluroso de agosto, de hecho se batieron records de temperatura máxima y la posibilidad de que pudiéramos navegar se convirtió en una necesidad imperiosa de meternos en el agua.

Tomás me explicó con detalle cómo llegar hasta el sitio donde suelen navegar los “locals” o asiduos a este spot. Me indicó que siguiese la autopista A-7 hasta la salida de Peñíscola y que me incorporase a la nacional dirección Benicarló y justo antes de una gasolinera girara a la derecha por una carretera y a 100 metros volviese a girar a la derecha para ya no salirme de esa carretera que me llevaría hasta la misma playa “Norte” de Peñíscola pasando por una rotonda y terminando justo enfrente de un hotel-restaurante llamado Casablanca.

Ismael, un conocido kiter de castellón y Lupe, la novia de Tomás posando en la playa de Peñíscola

Cuando llegué al paseo marítimo me encontré con una inmensa playa de arena dorada que recibía el envite de un garbí de aproximadamente 20 nudos que ya estaban disfrutando algunos kiters y windsurfistas. Tuve la suerte de encontrar aparcamiento justo enfrente y no tardé nada en coger los bártulos y pisar la arena de este desconocido spot para mí.

Mi sorpresa fue mayúscula al ver como kiters y windsurfistas se abrían paso entre los bañistas que tomaban el sol en la arena y los que se bañaban en la orilla sin que estos se sintiesen amenazados ni molestos ya que de forma muy ordenada y  prudente los deportistas entraban en el agua y se alejaban sin molestar a los bañistas. Aunque soy totalmente partidario de separar los espacios de bañistas de la de los kiters mediante canales balizados me sorprendió comprobar cómo una situación impensable en otras playas se daba de forma muy natural sin que se produjese ningún problema, gracias sobre todo a la actitud cívica y prudente de los deportistas y me convenció aún más de que la solución no es prohibir este deporte como algunos políticos obtusos se empeñan en proponer sino que bañistas y kiters pueden compartir la playa, simplemente hay que ordenar los espacios de forma inteligente y racional.

Lócal accediendo al agua en la playa de Peñíscola

Allí me encontré con Tomás y sus amigos del Círculo Mercantil de Castellón y muchos otros kiters que no conocía pero que imagino eran “locals” de ese spot. Aunque el viento bajó un poco de intensidad, el agua plato permitía planear y ceñir sin problemas, allí estaba Cesar con sus  altísimos saltos ralentizados que dan la sensación de estar viendo una secuencia de movimientos imposibles a cámara lenta. Yo navegué con una cometa de 10 metros y Sandra, mi mujer, con 8 hasta que tras dos horas de pura adrenalina ella misma me recordó insistentemente que estábamos de paso y debíamos proseguir el viaje a Barcelona, aunque conseguí  algunos bordos más llegó un momento que tuve que dejar aquel fantástico spot que te permite disfrutar desde el agua de unas vistas únicas del castillo del Papa Luna y de una playa donde se rodaron imágenes de aquella inolvidable película “el Cid Campeador” con ese magnífico actor, Charles Heston.

A continuación os dejo una entrevista que grabé a Tomás, ese mismo día, sobre las particularidades del spot de la playa Norte de Peñíscola

Bueno amigos espero que os haya gustado, hasta pronto y PURA VIDA!!!

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Raúl Arellano

Raúl ArellanoRaúl Arellano es un valenciano que practica Kite desde el 2001, aunque antes practicó funboard 15 años. Es Presidente de la AEK, secretario de Kite de la FVCV, [...]

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