El mágico mundo de Vicente Ortí


Las bicicletas son, para el escultor Vicente Ortí, elementos vivos, susceptibles de ser convertidas en arte cuando su función, por el paso del tiempo o la evolución tecnológica, ha desaparecido.

Jamás pensé que iba a encontrar en el taller de un escultor tantas bicicletas. Tampoco podía imaginar que fueran para un artista, elementos de culto; antiguas o de montaña, oxidadas, de acero, de aluminio o titanio procedente de China. Mutiladas o a piezas, desarmadas y colgadas de las paredes, las bicicletas, como elementos metálicos fundibles, como chatarras inservibles abandonadas a su suerte en la basura o en los rastros, en su día formaron parte inseparable de sus dueños.

Creadas por la mano del hombre fueron medios de transporte que llevaron a los niños a la escuela, a acercar distancias en el mundo rural, a las mujeres a moverse por la ciudad y a facilitar la vida ganando tiempo al tiempo de casa al trabajo o del trabajo a casa. Ayudaron a crecer a civilizaciones enteras y permitieron el acercamiento entre pueblos y aldeas, entre alquerías y campos, aumentando su productividad. Las bicicletas son para Vicente Ortí, elementos vivos, susceptibles de ser convertidas en arte cuando su función, por el paso del tiempo, y la evolución tecnológica, ha desaparecido.

Entre los cientos de esculturas y miles de objetos adquiridos a lo largo de su trayectoria, Vicente Ortí rinde a las bicicletas, como a todo objeto realizado por el hombre y abandonado a su suerte, el homenaje de devolverlas a la vida. Desde que era muy joven, enamorado del hierro y de la piedra, buscaba objetos en la calle para convertirlos en obras de arte, y su obsesión por la belleza le llevó a no renunciar jamás a la alegórica representación del cuerpo femenino, cuyas formas, aún figurativas, siguen saliendo de sus manos.

Ortí es un artista comprometido con la piedra y aliado con el hierro y la madera. Creador por vocación, doctor en Bellas Artes y profesor en la Universidad Politécnica de Valencia, es de los pocos escultores que todavía tallan la piedra con sus propias manos, cuya piel parece cuero curtido hasta el punto que de ninguna herida parece ya posible dañarlas.

Gesticula y habla con rapidez, como si se le amontonasen los recuerdos, tratando de hacerte comprender lo incomprensible. Ser sordomudo no ha sido obstáculo para enseñar y aprender, para exponer en Basilea, Nueva York, Montreal o Miami. Temperamental y luchador, Vicente Ortí es un genio, un personaje único que vive encerrado en su propio mundo, un mundo de evocaciones primitivas y civilizaciones perdidas creado por él.

Un mundo de atavismos, de columnas y mármoles transformados en extrañas criaturas donde su propia casa, su estancia más íntima, forma parte inseparable del taller. Visitarle en su entorno es como entrar en una medina musulmana repleta de objetos incomprensibles concentrada en apenas unos metros.

Su trabajo invita al tacto, a tocar sus obras, a sentir el calor de unos pechos en la textura de la piedra. Porque la piedra, sólo con la forma, ya adquirido la vida que le faltaba para convertirse en cuerpo de mujer.

Vicente Ortí está considerado como uno de los mejores escultores valencianos. Colaboró estrechamente con Manolo Valdés y fue determinante en la carrera de Jaume Espí. El universo que encierra la nave donde vive y trabaja, apenas se puede explicar con palabras. La fuerza de sus manos se siente inmediatamente a la hora de estrecharlas.

Entre el bosque de esculturas que forma su taller aparecían, cubiertas de polvo, decenas de bicicletas. Algunas, muy antiguas, todavía tienen el sillín de cuero con muelles, y los puños del manillar, tallados en madera. Los frenos sin cable y las ruedas oxidadas, recuerdan la fuerza del metal que las hizo resistentes e hicieron grandes y felices, a sus esforzados conductores.

Una de ellas, probablemente de origen holandés, fue de las primeras que entraron en España. Ahora, colgada en la pared, espera volver a la vida, envuelta y escondida, entre extrañas e inquietantes criaturas.

Texto y fotografías: jM Almerich

 Ver más imágenes del taller de Ortí.

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Categorías: Comunitat Valenciana
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José Manuel Almerich

José Manuel AlmerichEscritor, geógrafo y ciclista de montaña, José Manuel Almerich es un apasionado de la bicicleta por caminos forestales y divulgador por naturaleza del patrimonio rural valenciano. Viajero incansable, ha publicado [...]

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