El sillín. Consejos para hacer más cómodo nuestro deporte.


Puede que no haya en la bicicleta otra pieza más personal, e importante, que el sillín. Si la talla es fundamental, y las proporciones de la máquina hacen posible nuestro confort sobre la bici, en el sillín no podemos equivocarnos. Y no necesariamente a precios desmesurados.

Todos los ciclistas tienen su sillín preferido que en muchas ocasiones no coincide con el que lleva la bici montada de casa, sino el que la experiencia les ha enseñado.  Por eso a veces compramos un sillín caro pensando en la comodidad y no es así. Puede que lo sea en cuanto a calidad y materiales, pero no en cuanto a confort, ya que cada persona tiene sus propias características físicas.  Recuerdo haberme gastado un dineral en sillines y al final, con el que más a gusto voy, es un Massi que me costó a penas cuarenta euros (los hay que valen cuatro veces más)

Los ciclistas de carretera nos pueden enseñar mucho al respecto, ya que ellos suelen ir muchas más horas sentados que los de Mountain Bike, y además sin cambiar de postura. En el caso de la BTT, las subidas, bajadas, triales, movimientos de piernas y el hecho de levantarse y sentarse continuamente, lo hace más llevadero si el sillín no es al cien por cien perfecto.

En este sentido me gustaría daros unos consejos para la elección adecuada del sillín. Para los hombres los hay con una incisión central que ayuda a no presionar la próstata. La mayoría de los ciclistas de montaña prefieren el sillín recto (en cuanto a su colocación), pero muchas mujeres consideran que una pequeña inclinación de la parte delantera hacia abajo evita la presión y la irritación.

Otros lo llevan un poco inclinado hacia arriba, lo que les ayuda a sentarse más atrás y disminuir la tensión de los brazos, pero esto no lo aconsejo. La clave, como siempre, probar.

A veces, apenas medio centímetro de inclinación, o de subir o bajar la tija, es suficiente para un cambio radical en la comodidad. Lo que sí hay que tener en cuenta es que el sillín no lo debemos mover de su posición original (ni adelante ni hacia atrás) para ganar espacio o alcanzar mejor el manillar, ya que esto es función únicamente de la potencia, pieza clave sobre la que hablaremos también en otro post.

Por nuestra experiencia, el sillín debe estar recto, algo que se puede comprobar colocando un nivel de burbuja encima y centrado sobre sus dos piezas paralelas. Si lo inclinamos demasiado hacia delante o hacia atrás, los tornillos (o tornillo) puede romperse al ejercer con nuestro cuerpo presión en palanca y esta avería, si se va en marcha, puede ocasionar una lesión muy grave al perder el sillín por rotura y clavarse la tija en cualquier parte del cuerpo. La última vez que vi este accidente el compañero estuvo hospitalizado un mes. Por eso hay que tener en cuenta la presión, horizontal y centrada, y la máxima calidad en cuanto a materiales, y si lo tenemos que desplazar hacia adelante o hacia atrás, es porque la bici no es nuestra talla.

Probar, probar y probar. Y pedir a la tienda que lo podamos devolver si no es lo cómodo que esperábamos. Esto es fundamental, porque pensad que no va en la anchura del mismo la comodidad,  sino en su diseño. Precisamente los sillines más finos, son los más cómodos, si su ergonomía está bien trabajada y se adaptan a nuestro físico.

Para fijar la altura del sillín una vez adquirido, hemos de ver la altura de la tija que no sobresalga más de lo que aconseja la casa, ya que si no podemos romper el cuadro. Para ello, la tija tiene unas marcas que indican el tope máximo que no podemos rebasar.  Si es necesario rebasarla, tendremos que cambiar a una tija más grande, o de nuevo, pensar que la bici no es nuestra talla y resulta pequeña.

Para un pedaleo eficiente, hay que dejar el pedal abajo y observar que al poner el pie sobre él, nuestras rodillas quedan ligeramente flexionadas. Si alternamos BTT y Carretera, es muy importante que esta flexión sea la misma porque si no corremos el riesgo de lesionarnos.

Y por último, recordad que bajarse de la bicicleta repentinamente, a veces incluso sin quererlo, forma parte de nuestro deporte. Por razones obvias debemos estar a buena distancia del tubo horizontal, por lo que la distancia ideal entre el sillín y el cuadro debe ser la suficiente para que estemos cómodos y podamos pedalear sin estirar del todo las rodillas.

También debéis tener en cuenta que: no siempre los más blandos son los más cómodos. Mas bien al contrario. Ni tampoco los más anchos, por eso, evitad en todo momento cubrir el sillín con fundas acolchadas, no sirven para nada y os pueden desequilibrar ya que acaban resbalándose.

jM Almerich

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