Heridas en la piel


Las heridas son sin duda, el tipo de lesión más frecuente en bicicleta. Hemos de saber como actuar.

No siempre las excursiones salen bien. A veces una caída sin importancia puede causarnos alguna lesión. Las heridas en la piel son el tipo más frecuente, pero hemos de saber como tratarlas.

Todos hemos tenido alguna vez alguna experiencia sobre el manejo de pequeñas heridas, pero éstas pueden llegar a tener cierta gravedad y exigen entonces, una reacción frente a ellas.

Una herida es una rotura de la cubierta corporal, y puede afectar a la piel o llegar a dañar las partes blandas, como la grasa, el músculo y otros tejidos, así como vasos sanguíneos. Las partes metálicas de la bici como los platos o la misma cadena nos pueden producir cortes, por lo que la infección es bastante probable.

Las heridas pueden ser de tres tipos: punzantes, incisas o contusas.  Las primeras dejan una mínima apertura externa pero se pueden contaminar en profundidad y por tanto, no deben subestimarse. Las incisas son las producidas por objetos con gran capacidad cortante, una piedra afilada por ejemplo, como fue el caso de la imagen, aunque su profundidad y gravedad es fácilmente apreciable. Las heridas contusas son más por el propio golpe que por el tipo de objeto. Suelen ser irregulares y la propia contusión evita la salida de sangre como un sistema reflejo de protección del propio cuerpo. Por supuesto, muchas heridas comparten los tres tipos, y desde un punto de vista práctico, podemos dividirlas en sucias o limpias, superficiales o profundas.

Aunque suelen ser en un primer momento muy escandalosas, como por ejemplo la cara ensangrentada, la mayoría de las veces no ponen el peligro la vida del accidentado, no obstante la primera valoración debe ir encaminada a descartar cualquier lesión grave.

Como primeros auxilios y normas básicas, nuestra actuación ante un compañero herido debe ser:

1.- Detener la hemorragia

2.- Limpiar la herida

3.- Crear las condiciones adecuadas para la cicatrización.

Para el primer punto, cualquier herida que llegue a la dermis comienza a sangar. Este sangrado suele detenerse espontáneamente a los pocos minutos por la coagulación. Si la herida fuese profunda, entonces debemos aplicar presión directa sobre la herida para detener la hemorragia en un máximo de 15 minutos. Para ello sirve cualquier tipo de tejido limpio como un pañuelo.

Una vez detenido el sangrado, procedemos a su limpieza, inicialmente con agua y jabón, irrigándolas abundantemente con el agua del botellín de la bici o el camelback si no tenemos ninguna fuente próxima. Una vez limpia y desinfectada, se cubrirá con un tejido limpio y si la herida es importante,  debemos acudir a un centro sanitario. En situaciones de travesía o alejamiento, las curas de las heridas deben efectuarse al menos una vez al día, manteniendo el vendaje limpio y seco.

Por último, la cicatrización debe tener lugar en breve tiempo y para ello debemos poner las condiciones adecuadas. En el caso de las heridas, una vez han quedado limpias, los bordes deberán tener buen contacto, y si no es así, deberán ser suturadas en un centro sanitario. Hasta llegar al centro, debemos mantener cerrada la herida y para ello en el botiquin es conveniente llevar puntos adhesivos que mantendrán los bordes juntos y evitarán una infección o sangrado mayor.

En general y como norma, cualquier herida de cierta profundidad deberá ser revisada por un médico, y por supuesto, vacunarse contra el Tétanos si han transcurrido más de cinco años desde la última dosis. Si el afectado no está vacunado, o no lo recuerda, es conveniente administrarle una dosis de gammaglobulina antitetánica, iniciándose también, una tanda completa de vacunación.

Con estos consejos, extraídos del libro «Medicina para Montañeros» del Dr. Javier Botella de Maglia, asesor médico de la Federación Territorial Valenciana de Montañismo y médico del Hospital La Fe, pretendemos recordar unos conceptos básicos a fin de evitar un agravamiento de cualquier lesión o herida.

Como siempre, la precaución y el sentido común evitando circular a gran velocidad en las bajadas, nos quitará algún que otro disgusto. Nadie mejor que nosotros conoce nuestra bici y sus posibilidades, y nadie mejor que nosotros sabe que, a poco que te internes en el monte con ella, estaremos alejados de cualquier población.

jM Almerich

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Categorías: Comunitat Valenciana, Sugerencias y consejos
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José Manuel Almerich

José Manuel AlmerichEscritor, geógrafo y ciclista de montaña, José Manuel Almerich es un apasionado de la bicicleta por caminos forestales y divulgador por naturaleza del patrimonio rural valenciano. Viajero incansable, ha publicado [...]

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