De la ciudad a la playa… en bici


Ya estamos en verano, y muchas tardes apetece darse un baño en el mar. Que mejor que coger la bici y acercarnos a las playas cercanas a la ciudad de Valencia.

Hemos comentado muchas veces que Valencia es una ciudad privilegiada. Y no cabe la menor duda que en un futuro muy cercano será la referencia europea como una de las mejores ciudades  para recorrer en bici. Tamaño ideal, totalmente llana, una densa y completa red de carriles bici que sigue en aumento, un clima idóneo todo el año y una autopista verde que recorre la ciudad de este a oeste como es el antiguo cauce del río.

Pues bien, a toda esta serie de ventajas hay que añadir la cercanía de dos parques naturales a los que se puede acceder sin necesidad de utilizar un vehículo a motor: el parque del río Turia y la Devesa del Saler y la Albufera de Valencia. Porque hay tan pocos lugares donde podemos salir de la urbe e inmediatamente integrarnos en un entorno natural que nos parece casi increíble. Y lo curioso es que los valencianos a veces no somos conscientes de este privilegio:  salir del centro histórico o la propia periferia y alcanzar, por carril bici, un espacio protegido, casi primigenio, con playas donde las dunas siguen formando parte del paisaje y donde el hombre, a pesar de intervenir en su momento, ha sido capaz de recuperar este espacio para toda la sociedad valenciana.

El Parque Natural del Turia lo dejaremos para otra ocasión. Ahora toca playa y bañito, y en este sentido os invito a que una tarde, hacia las cuatro y media tras comer ligero, y bien hidratados, desplazarnos hacia el sur siguiendo el carril bici por el río y llegar a Pinedo por la Punta, donde todavía son visibles restos de lo que fue el paisaje de la huerta de Valencia. Ya en Pinedo, siguiendo el mismo paseo y el carril bici, seguir hacia el sur para buscar, siempre sin dejar el sentido de la marcha, el antiguo camino de Nazaret-Oliva.  También podemos seguir bordeando el mar, o junto a la carretera del Saler, pero esta última es más peligrosa por el tráfico y porque no tiene el encanto de los anteriores.

En cualquier punto del trayecto podemos parar a descansar y disfrutar de la fina arena, cuando más al sur, mejor el estado de sus aguas, y si podemos llegar hasta el lago artificial del Saler, tras cruzar el canal del Puchol, o al casal de Esplai en mitad de la Devesa, tendremos la sensación de vivir un experiencia única, de recorrer como en la infancia de nuestros padres, un paisaje  que no ha sido alterado por el hombre, un espacio mediterráneo, verde y azul, donde bañarnos  en el mar con total libertad.

Aprovechando las horas de luz, pero sin demorarnos, tras el baño podremos volver a casa. Cena, ducha y si os apetece, alguna copa en el Carmen, o en cualquier  terracita de la ciudad, porque para eso estamos en Valencia  y es verano. Seguro que si no tenemos vacaciones, o nos toca madrugar a la mañana siguiente,  el día será mucho más llevadero.

Texto y fotografías: José Manuel Almerich

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Categorías: Comunitat Valenciana, Excursiones, Lugares con encanto
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José Manuel Almerich

José Manuel AlmerichEscritor, geógrafo y ciclista de montaña, José Manuel Almerich es un apasionado de la bicicleta por caminos forestales y divulgador por naturaleza del patrimonio rural valenciano. Viajero incansable, ha publicado [...]

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