El camino de la Vall


Un circuito clásico para el ciclismo de asfalto

Hemos pasado a menudo en nuestras rutas. Benialí, uno de los ocho pueblos que conforman el municipio de la Vall de Gallinera, tiene apenas doscientos habitantes. Pero su estructura islámica, el aire morisco que se respira en sus calles y sobre todo, su gastronomía, lo hacen un lugar de inicio y final ideal para conocer esta parte de nuestra geografía. En él se encuentra uno de los hoteles rurales con más encanto de la Comunidad Valenciana y de los pocos que pertenecen a la red de alojamientos Rusticae, cuyo nivel de calidad y confort alcanza niveles de excelencia; el Capricho de la Portuguesa

Por la carretera que asciende desde Pego hacia el valle, cientos de ciclistas la recorren, en colorista ritual todos los fines de semana. De distintas nacionalidades y de muchas ciudades valencianas y alicantinas, parten temprano para hacer su ruta de entrenamiento.

Profesionales o no, allí coinciden todos almorzando en cualquiera de los bares que junto a la carretera, se abren al turista. El bar la Plaçeta, en Benissiva quizá sea uno de los más frecuentados.

Sus bocadillos de tortilla de patata con huevos de corral, de ese color amarillo intenso cuyo sabor es extraordinario, o del embutido de la zona, tomate frito, figatells o sobrasada mallorquina, recargarán de energía a los ciclistas para cuya vuelta necesitarán, aunque la mayoría de las veces estos almuerzos sobrepasen con creces, el desgaste del esfuerzo y el combustible quemado.

La propuesta habitual para los ciclistas de carretera es siempre un circuito que supera, en muchas ocasiones, los ochocientos metros de desnivel acumulado. Parten desde Denia, Pego, Gandía u Ondara. Asciende la carretera por Pego siguendo un barranco repleto de vegetación que es en realidad, el río Gallinera.

Desde allí, inmersos en la historia y en la naturaleza, pinturas rupestres, despoblados moriscos, masías abandonadas y pequeños pueblos anclados en la tranquilidad, se suceden como un rosario colorista y motivador que acompaña al ciclista, y a veces, lo convierten en turista.

Una vez pasadas las poblaciones de Benirrama, Benialí, Benissiva, Bentaia, La Carroja, y Alpatró, llegarán al collado que rebasa la sierra de la Foradada por la venta de Margarida, para pasar al valle paralelo y elevado de Alcalá de la Jovada. Desde allí la vuelta se contempla volviendo de nuevo a Pego por la cova del Rull y la Vall de Ebo y el último puerto que asciende, implacable, paralelo al barranc de l’Infern y río Girona. Un  paisaje sobrecogedor donde montañas y más montañas se suceden en cadencia infinita.

La bajada de nuevo a Pego por la estrecha y serpenteante carretera, con vistas al mar y las sierras de Segaria y el Montgó no tiene puntos sin interés,  y es, entre todas, una de las más atractivas del sistema montañoso alicantino.

Texto y fotografías: José Manuel Almerich

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Categorías: Comunitat Valenciana, Excursiones, Grandes travesías, Marchas y competiciones
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José Manuel Almerich

José Manuel AlmerichEscritor, geógrafo y ciclista de montaña, José Manuel Almerich es un apasionado de la bicicleta por caminos forestales y divulgador por naturaleza del patrimonio rural valenciano. Viajero incansable, ha publicado [...]

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