La Punta del Arenal


Una factoría y villa romana junto al Parador Nacional

El excelente clima que ya hemos comenzado a disfrutar durante la primavera, nos invitan a volver a visitar el litoral.  El otoño es época de montaña, de colores y del paseo sosegado por los bosques caducifolios. Pero la primavera y el verano es distinto. La luz mediterránea sin llegar a la fuerza deslumbrante del verano, tiene unos contrastes mucho mayores y el calor no convierte en neblina las mañanas junto al mar.

Para ello nada mejor que pasar un fin de semana en algúno de los paradores nacionales cercanos al mar. Las ofertas y los precios son más asequibles al no haber empezado la temporada alta, mientras que la atención y la calidad sigue siendo la misma. O quizás mejor, ya que al no haber tanta gente, tanto las instalaciones como el entorno se pueden disfrutar mucho más. La tranquilidad y la visita a parajes naturales junto al mar sin aglomeraciones, no tienen precio.

En este caso hemos elegido el Parador Nacional de Jávea. Aprovechando unas jornadas de sostenibilidad organizadas por el Ayuntamiento, a las que fui invitado como ponente,  Mediterrania Xàbia Forum, pude visitar durante la hora del café,  las ruinas romanas de la Punta del Arenal. Visibles desde la ventana de la habitación, ya llama la atención las balsas excavadas junto a la misma línea de costa que servían, según los arqueólogos, para mantener vivos los peces tras su pesca.

Porque en realidad estas ruinas eran una antigua Factoría Pesquera Romana, el lugar donde se elaboraba el famoso Garum, una especie de salazón de pescado, capaz de conservarse mucho tiempo en ánforas u otro tipo de recipientes. El garum fue  el alimento principal de la tripulación de los barcos comerciales que surcaban el Mediterráneo, tanto fenicios como griegos y romanos.

Los restos arqueológicos se conocen desde hace mucho tiempo, y de hecho fueron expoliados durante décadas hasta que el Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación pudo hacer una excavación con todas las garantías sobre los escasos restos que quedaban. Los trabajos se iniciaron en 1964, un año después de la construcción de un lujoso chalet por Mariano Navarro Rubio, Ministro de Hacienda entre 1957 y 1965.

Cuando los propietarios visitaron las obras y observaron el aspecto que ofrecía un gran depósito cubierto por la arena, sospecharon acertadamente que pudiera tratarse de una construcción antigua y ordenaron suspender los trabajos. El hallazgo, se supo poco después, son dos grandes cisternas romanas y el material en ellas acumulado, demostró el acierto de conservar la estructura de esta construcción.

Os proponemos una corta pero intensa excursión familiar para conocer este interesantísimo patrimonio cultural. Desde el  mismo Parador podemos además de las ruinas visitar el  Puerto de  las Aduanas del Mar, la Cala del Pope y el Muntanyar.  En dirección sur y junto al parador, la Playa del Arenal, inmediata a la Punta del mismo nombre, nos permite llegar hasta Calablanca desde donde podremos visitar el mirador subiendo por unas escaleras. Para volver, podemos seguir el canal de la Fontana por  un carril bici.

Texto y fotografías: José Manuel Almerich

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Categorías: Comunitat Valenciana, Excursiones, Lugares con encanto, Sugerencias y consejos
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José Manuel Almerich

José Manuel AlmerichEscritor, geógrafo y ciclista de montaña, José Manuel Almerich es un apasionado de la bicicleta por caminos forestales y divulgador por naturaleza del patrimonio rural valenciano. Viajero incansable, ha publicado [...]

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