Apostar por el trekking


Es como tener un gimnasio inmenso, es más que un entretenimiento, es barato, sano y bueno para fortalecer músculos y vínculos con los amigos, los hijos o la pareja. Algo tan viejo como andar se ha convertido en nuestros tiempos en un antídoto al estrés, el móvil y la oficina…

Cuanto más urbana es la sociedad, cuanto más horarios, más ruidos, más despachos, paredes, vehículos y móviles imponen el ritmo y ocupan el espacio, más crece el interés por conocer y disfrutar el entorno natural. De desconectar, de caminar porque si y de descubrir el territorio de una forma pausada. Cada vez hay más empresas dedicadas a organizar excursiones de fin de semana, agencias de viajes que apuestan por el trekking, proliferan las webs especializadas en senderismo y se señalan más y más kilómetros de senderos. Una mínima forma física, una buena planificación y ganas de pasarlo bien es suficiente para gozar de esta actividad, en pareja, en familia o en grupo.

No hace tanto que andar, algo tan primitivo y tan al alcance de todo el mundo ha adquirido esta otra dimensión: la de recuperar el ritmo natural de las cosas, de disfrutar del canino más que de la llegada. “El senderismo es más que un simple entretenimiento, es una actividad que, de algún modo, compensa las desequilibrios de nuestro ritmo de vida”, mantiene Rafael López-Monné, geógrafo y estudioso del senderismo. El senderismo también es una forma de hacer ejercicio sin ir al gimnasio. Una actividad de bajo coste. Caminar no contamina y es bueno para la salud. “La accesibilidad ha mejorado mucho y eso también hace que haya más gente que se anime a salir”, explica el guía profesional de montaña Xavier Arias.

Pero, ¿cómo empezar?

La ruta. Hace unos años las entidades y asociaciones excursionistas eran la vía más habitual para introducirse a la montaña y había que ir a tiendas especializadas para encontrar un mapa. Y aunque los centros y clubs excursionistas siguen siendo un buen modo de comenzar, también proliferan las revistas, guías, publicaciones y páginas web que proporcionan toda la información necesaria para organizar una salida por libre. Muchos ayuntamientos y casi todos los parques naturales también disponen de folletos con propuestas para conocer los municipios a pie.

El senderismo permite recorrer el territorio con la máxima comodidad, utilizando caminos señalizados con signos convencionales. Los GR (itinerarios de gran recorrido, de más de cincuenta kilómetros) están marcados con una línea blanca y roja; los PR (de pequeño recorrido, menos de cincuenta kilómetros) se señalizan en amarillo y blanco y los SL (senderos locales, de menos de diez Kilómetros) en blanco y verde. A estos hay que añadir otras redes de caminos señalizados por los municipios.

Es muy importante escoger el itinerario adecuado a las posibilidades y objetivo: no es lo mismo la familia que camina con niños en pleno verano para ver vacas y caballos pastando, que una pareja de senderistas experimentada interesados en contemplar antiguas construcciones rurales, que alguien que se prepara para caminar varios días. Hay que tener en cuenta la persona del grupo que irá más lenta (ya sea porque es un niño o porque tiene una forma física peor) y esta será la que marque el ritmo de todos. También hay que ser conscientes del desnivel de la excursión (con una forma física normal se calcula una hora para cubrir 300 metros de desnivel) y “hay que mirar siempre la previsión meteorológica”, apunta Arias. Lo más recomendable es salir a primera hora de la mañana aunque, como todo, dependerá del objetivo y la duración de la ruta.

Equipo y material. Caminar requiere ropa cómoda, que no dificulte los movimientos, aislante y ligera. Para empezar, tampoco hace falta un equipo muy técnico, un chándal y un anorak ligero (de tipo cortavientos) si hace buen tiempo es suficiente. Sin embargo, siempre es recomendable vestirse por capas: con una camiseta, una chaqueta de forro polar y un anorak de tejido impermeable y transpirable. Si hace frío también puede optarse por unas mallas debajo del pantalón. Si hace calor, un pantalón corto será lo más cómodo. Es importante que el calcetín esté reforzado en la punta y el talón y se escogerá el calzado en función del tipo de terreno. Por ejemplo, si hay barro o piedras sueltas, la bota puede resultar más cómoda porque protege más el tobillo. El calzado de gore-tex evita que se moje el pie pero en verano, en un terreno duro y seco, una zapatilla técnica resultará más cómoda.

La mochila tiene que ser sólida y a la vez ligera y con un cinturón lumbar para repartir mejor el peso. Es imprescindible llevar agua, ya sea en una cantimplora, una botella o utilizando una camelback (las mochillas que llevan incorporada una bolsa de agua con un tubo para ir bebiendo mientras se camina, lo que facilita la hidratación). Las gafas de sol (son recomendables las protecciones laterales si el terreno está nevado o hace mucho viento) deben tener los cristales resistentes y bien filtrados. También es recomendable llevar protección solar y algo de comida.

Utilizar palos durante la marcha permite descargar las piernas, especialmente durante la bajada. Los de esquiar son suficientemente ligeros y resultarán más cómodos si son de tipo telescópico porque así pueden plegarse y guardarse en la mochila.

La preparación. El mejor entreno para caminar es caminar. Una mínima forma física es suficiente para salir aunque cuanto más equilibrada y trabajada esté la combinación de resistencia, fuerza, movilidad y agilidad, más autonomía tendrá el senderista.

Cuando se camina en grupo (nunca es recomendable ir solo), lo mejor es designar un líder de la excursión y un segundo (que debe ser buen caminador) que es quien se situará a la cola. El grupo debe mantenerse unido pase lo que pase.

Durante la excursión, es preferible marchar a un ritmo lento y espaciar las paradas que correr y tener que parar muy a menudo. De forma orientativa, se recomienda descansar diez minutos (a partir del momento que se sienta la persona que va más lenta del grupo) por cada cincuenta minutos caminados. Es el momento ideal para relajarse, disfrutar del paisaje, hidratarse y correr algo. Durante la marcha es vital encontrar un ritmo adecuado a la respiración (que debe ser profunda y lenta, especialmente al expirar, para favorecer una mejor oxigenación) y mantenerlo. Al caminar cuesta arriba hay que inclinar el cuerpo hacia delante y presionar con todo el pie (hay que evitar andar de puntillas) y al bajar, inclinarlo hacia atrás. Son recomendables los pasos cortos, especialmente en bajada para no forzar las rodillas.

“Aunque se vaya con un GPS, aprender a utilizar el mapa también es importante, mucha gente no sabe qué es una curva de desnivel”, apunta Xavier Arias. Leer correctamente el mapa es necesario, en primer lugar, para planificar correctamente la excursión porque proporciona el tipo de relieve, las distancias y los desniveles y permite identificar puntos visibles que servirán para situarnos. La brújula y el altímetro también pueden resultar muy útiles, aunque lo principal, si se sigue un itinerario marcado es estar muy atento y prestar atención a las señales que indican el camino.

La meteorología es fundamental. Hay que consultar siempre las previsiones. “Y si llueve, nos vamos a caminar a otro sitio; por suerte, en nuestro país tenemos infinidad de opciones”, dice Arias. No hay que olvidar tampoco que en la montaña el tiempo puede cambiar rápidamente y que unas malas condiciones atmosféricas aumentan las dificultades y generan riesgos que es mejor evitar. Son indicios de buen tiempo el que las nubes se deshagan a media tarde, la puesta de sol sea clara y la madrugada clara y fría. Sin embargo, hay que ser prudente si la niebla matinal persiste y sube, si se acercan nubes o hace viento.

Otro aspecto que tener en cuenta es la alimentación y la hidratación (agua o bebidas isotónicas). Es recomendable un buen desayuno que proporcione energía (cereales y frutos secos son ideales) y una buena comida o una cena caliente al terminar la excursión. Y entre los ágapes, conviene aprovechar las paradas para tomar algo (unas barritas de muesli o chocolate, unas galletas, una fruta o incluso algún caramelo) y mantener así los niveles de azúcar en la sangre.

Y antes de comenzar una excursión, de ponerse a caminar y a desconectar, hay que tener claro unas normas básicas de comportamiento en la montaña, como no hacer fuego, no dejar basura, evitar los gritos, las radios, los aparatos con volumen alto y, evidentemente, ser respetuoso con los refugios, los animales y la naturaleza.

Fuente: La Vanguardia

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Categorías: Técnica
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Comentarios

  1. 01 22 agosto, 2012 | Juan J. Carrasco Lozano |

    “Apostar por el trekking” Extraordinario artículo publicado por Salvador Blanco. Es la esencia del espíritu senderista. Escrito con la sencillez y claridad que le son propias, llega a conectar. Felicidades y me he permitido compartir este artículo en mi cuenta de Facebook y Twitter. !Saludos senderistas Salvador!

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Salvador Blanco

Salvador BlancoSalvador es Técnico de Senderos de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME), miembro del Comité Técnico de Senderos de la Federació d'Esports de Muntanya i Escalada [...]

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